La correcta elección del calzado escolar

El calzado del niño en edad escolar es muy importante para evitar lesiones en edades adultas. A veces, los padres caen en la tentación de comprar un calzado muy holgado para que aguanten todo el invierno; aprovechar ese calzado del curso anterior, que está prácticamente nuevo, aunque al niño le quede un poco justo o; re-utilizar el calzado del hermano mayor que ya no le está a la medida para el hijo menor. 

Ante decisiones como éstas, el/la podólogo/a recuerda que muchas enfermedades del pie están vinculadas al uso abusivo de calzado incorrecto. Llevar unos zapatos inadecuados en la edad escolar es una de las causas de dolores en las rodillas y de problemas que luego sufrimos de adultos y que se han desarrollado durante décadas, por posturas incorrectas debidas a zapatos inadecuados.

Un calzado que no permite el desarrollo físico y motor del niño puede estar poniendo en peligro la salud del niño e incluso puede producir graves problemas que le acompañen hasta la madurez, al alterar el crecimiento del pie y favorecer la aparición de deformidades. 

Las estadísticas dicen que el pie de un niño crece una media de tres centímetros al año. Por eso es muy importante revisar este crecimiento para que el desarrollo del pie no deje secuelas al llegar a la edad adulta. Hay que tener en cuenta que la resistencia al dolor y la fatiga de los niños en edad escolar es enorme y que sus tejidos tienen una gran elasticidad, lo que hace que muchas alteraciones existan sin causar molestias aparentes. 

 RECOMENDACIONES

El/la Podólogo/a recomienda seguir estas pautas para la elección del calzado de los niños: 

  • Debe ir con sus hijos a comprar los zapatos. Probárselos en ambos pies y hacerle andar durante unos minutos por el comercio, para que el niño compruebe si le molesta. Busque señales de irritación después de llevar el zapato. La sugerencia es comprar el calzado por la tarde. Cuando los pies están más hinchados. 
  • Debe probarse los zapatos con los calcetines que vaya a usar normalmente. Evite los calcetines elaborados con tejidos acrílicos, lo recomendable es de algodón o lana. 
  • Una forma sencilla de dar con la talla exacta es meter el dedo por el talón con el niño de pie. Si entra con soltura, es su talla. Tenga en cuenta que el pie debe entrar en el zapato sin necesidad de un calzador. 
  • Pase la mano por el interior del calzado. Para evitar rozaduras debe estar bien acabado, sin costuras burdas o mal dispuestas. 
  • La puntera debe ser ancha y rígida para que los dedos se puedan mover cómodamente. 
  • El peso del calzado debe ser lo más ligero posible y lo suficientemente flexible, para doblarse al caminar. Si usted no puede flexionar el calzado con las manos, el niño tampoco podrá hacerlo con unos pies inmaduros. 

ADVERTENCIAS 

Si usted ha seguido todas estas recomendaciones y observa un desgaste anormal del calzado consulte a un/a podólogo/a, porque puede ser el único síntoma de una alteración en los pies. Tenga en cuenta que un pie normal produce un desgaste bastante uniforme de la suela. 

Los podólogos advierten además que muchos fabricantes de calzado colocan elementos anatómicos de serie en el calzado que supuestamente producen una función beneficiosa en el desarrollo del pie infantil. En la mayoría de los casos son inútiles y, a veces, hasta perjudiciales, ya que el efecto que provocan puede estar contraindicado con el tipo de pie que presenta el niño. 

En el caso de las niñas se desaconseja el uso de tacón alto en el calzado infantil, ni siquiera de modo ocasional. Además conviene retrasar su uso tanto como sea posible. 

 

CALZADO DEPORTIVO 

Cada vez es más frecuente que los niños utilicen de forma casi exclusiva durante el curso escolar calzado deportivo. Uno de los problemas de este tipo de calzado es que no permite una buena transpiración del pie. La sudoración excesiva y la maceración de la piel son el terreno abonado para la aparición de infecciones, como el pie de atleta, verrugas y eccemas por alergias. 

Por ello se recomienda que a la hora de comprar zapatillas de deporte se apueste por la calidad, con un diseño lo más transpirable posible. Es muy 4 importante extremar la higiene y utilizar calcetines adecuados, de hilo o algodón, para evitar problemas cutáneos. Se recomienda la utilización del cazado deportivo sólo para la realización de ejercicio físico y deporte, o para dar largas caminatas. Como norma general, los podólogos recomiendan diversificar el calzado. No utilizar sólo un par de zapatos, sino dos o tres. 

Y una última advertencia: el uso continuado de zapatillas de deporte en la adolescencia influye en que el pie se sea más ancho y musculado, especialmente en la planta, lo que puede provocar problemas en la edad adulta, sobre todo en la mujer, para adaptarse a los zapatos femeninos. 

Si observa que el niño se cae con frecuencia, que se cansa en exceso al caminar, un desgaste anormal de la suela, zonas de roce o enrojecidas en los pies… o cualquier otra anomalía en el pie del niño, consulte al podólogo para su valoración. Recuerde que el/la podólogo/a es el/la profesional sanitario/a dedicado/a al diagnóstico y tratamiento de las afecciones y deformidades de los pies. 

Fuente: Consejo General de de Colegios Oficiales de Podólogos