Cinco normas básicas para correr por la playa.

Correr o caminar por la playa es muy beneficioso para el sistema cardiovascular, porque favorece su reactivación a través del contacto de la piel con la arena y se renueva el flujo sanguíneo, evitando la hinchazón de tobillos o la aparición de varices, según los especialistas. También favorece la relajación y libera el estrés debido a la estimulación de los puntos nerviosos localizados en los pies. Sin embargo, correr por la orilla del mar puede provocar sobrecargas y lesiones en nuestras piernas y pies. «La mayoría de las orillas de las playas no son firmes, suelen tener desniveles que obligan a forzar una pisada antinatural que puede desencadenar en lesión», afirma Alfredo Martínez, presidente del Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad Valenciana (COPCV). «Además, está totalmente desaconsejado correr por la arena si la persona tiene problemas articulares o debilidad en los tendones». Consejos para evitar lesiones Debido al desnivel que existe en la playa, el COPCV recomienda: 1. Realizar un recorrido de ida y vuelta para correr lo mismo en ambas direcciones. 2. No forzar demasiado los músculos de un solo lado de las piernas sobrecargándolos más de la cuenta. 3. Correr por la zona de arena húmeda que está compacta, pues las zonas blandas son más inestables y se incrementa el riesgo de torceduras. 4. Correr con calzado que no tenga una suela excesiva, mejor que tenga una suela más fina que la que se utiliza para correr por el asfalto. 5. Si se corre descalzo, hacerlo por zonas lisas y limpias para evitar lesiones causadas por la inestabilidad de la arena o por el impacto con objetos punzantes o cortantes. «Las lesiones más comunes por correr en la playa o en superficies irregulares son dolor en el arco del pie, en el talón y esguinces de tobillo», recuerda Martínez. «Practicar deporte por la orilla del mar hace se gaste más energía que al hacerlo en otras superficies».